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La expedición y desaparición de Percy Fawcett en el Amazonas en el año 1925 nunca ha sido aclarada, y el enigma sigue en pie hasta nuestros días. Se han barajado todo tipo de hipótesis alrededor de su desaparición pero se sabe muy poco de su vida y qué le impuso en forma tan tenaz continuar hasta el último momento en la búsqueda de aquella Ciudad Perdida, la misteriosa Z de sus desvelos, que para algunos estudiosos puede ser la entrada a Akakor o a una civilización perdida que no quiere tener contacto con nadie del mundo exterior . ¿Encontró realmente la ciudad de sus sueños y permaneció en ella a través de los años? ¿Fue cruelmente asesinado por los indios Murcegos en la selva?. |
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¿QUIEN ERA REALMENTE FAWCETT?
Por de pronto
debemos decir que Fawcett era una persona iniciada y mística por
excelencia, alguien lo definió como "que llevaba el esoterismo en la
sangre y en el alma". Su hermano Edward Douglas colaboró con Helena
Blavatski en su libro famoso "La doctrina Secreta" y fue miembro fundador
de la Sociedad Teosófica.
Fawcett
sostenía que aquella figura poseía la característica de transmitir
corriente eléctrica por las extremidades cada vez que se tocaba,
incluso recurre para su explicación a la Ciencia de la Psicometría
muy poco conocida en Occidente, la cual transmitía imágenes y
mensajes a distancia, según algunos eruditos orientales de aquellos
tiempos. Tiahuanaco fue construida como Sacsaihuaman y gran parte del Cuzco por una raza que manipulaba rocas ciclópeas y que las esculpía para ajustar tan perfectamente que es imposible introducir una hoja de un cuchillo entre sus junturas. Contemplando estas ruinas no es difícil creer en la tradición que relata que fueron levantadas por gigantes". Tomando en cuenta lo anterior, y teniendo como detonante que llegara al conocimiento de Fawcett la existencia del documento del Canónigo J. de la C. Barbosa, sus creencias y convicciones se transformaron en obsesiones y es así como decide ir a buscar esa Ciudad Perdida, que él denomina como la Letra Z., y que seguramente le daría muchas respuestas a sus inquietudes... EL DOCUMENTO N° 12
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Este documento fue el acicate que lanzó a Percy H. Fawwcett a su aventura;
se puede encontrar en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro (Brasil).
El documento en sí nos habla
que un tal Francisco Raposo quien partió con 18 colonos y que luego de
muchas desventuras, más allá de una zona pantanosa se encontró con unas
montañas dentadas. Una vez superadas estas montañas observaron unas
llanuras y más allá más selva virgen. Se envió una avanzada indígena
quienes regresaron diciendo haber encontrado todos los vestigios de una
ciudad completamente solitaria. Aquella noche los expedicionarios de
Raposo no durmieron de expectación. Al otro día la expedición entró en la
ciudad. Fawcett leyó toda esta aventura de Francisco Raposo y se documento de otras personas y estudiosos llegando a la conclusión que la descripción de Raposo era de la famosa Ciudad Perdida que han buscado tantos exploradores, aunque también estaba convencido que no existía solo aquella ciudad perdida sino habían muchas más. Su imaginación se adorno más aún cuando en el año 1907 Fawcett recibió la confesión de un administrador de una dependencia de colectores de caucho, de origen francés que le confesó: "Mi hermano subió por el Tahuamanu en lancha y un día oyó decir que estaban cerca de los indios blancos. De improviso él y sus hombres fueron atacados por salvajes, completamente blancos, apuestos, de pelo rojo y ojos azules y que luchaban como demonios, y cuando mi hermano mató a uno de ellos los demás recobraron el cadáver y huyeron con él, la gente dice que no existen tales indios que son mestizos pero quienes lo han visto piensan de manera diferente". Todos estos relatos y experiencias se fueron juntando y dieron una estructura de la actuación posterior de Fawcett en sus expediciones. Una de las más peligrosas aventuras que le tocó vivir a Fawcett ocurrió en 1913 y según sus propias palabras ocurrió lo siguiente: En cuanto llegó de La Paz mi amigo Manley, nos despedimos y partimos hacia la frontera brasileña. Atravesamos la región de los indios Yanaiguas que a veces atacan a los viajeros pero no nos topamos con ninguno. En las selvas bajas, más allá de San Ignacio, caminamos seis días seguidos a través de bañados de lodo y agua. Pasamos la estancia San Diego, luego la Selva San Matías *Villa Bella*. Después de bogar 11 días por el río Meuqens, nos encontramos con el Barón Erland Nordenskiold; quien en compañía de su valerosa esposa investigaba las tribus indias del Guapore. A doce millas hacia el Este había unas colinas que el Barón consideraba imprudente visitar, es seguro que allí hay tribus salvajes -observó- todos hablan de caníbales grandes y velludos. Me reí y afirmé: pronto lo sabremos pues vamos allá. Cargados de pesados bultos dejamos el río Mauqens y días después arribamos a unas llanuras pastosas, las primeras colinas de Sera dos Precis. |