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La
ilusión de Camelot, dorada ciudad de paz y armonía, sedujo por vez
primera la imaginación popular en la Edad Media, entre guerras y
enfermedades. El deseo de que esta ciudad ideal haya existido ha
inspirado la búsqueda de un lugar verdadero que pueda identificarse
como Camelot. El nombre "Camelot fue acuñado por el poeta francés del siglo XII Chrétien de Troyes. Inspirado por los trovadores de la corte de Leonor de Aquitania, había introducido en la historia de Arturo el tema del amor cortés, según el cual una dama podía convertirse en el objeto de devoción de un caballero (le honor, dedicado a ella. |
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El
Camelot de Chrétien reposa en un sitio atemporal de bosques y castillos
encantados, de magia y maravilla. Los caballeros emprendían desde allí
sus aventuras, rescatando a damas en desgracia, corriendo peligros físicos
y sobrehumanos y regresando satisfechos a Camelot. Síntesis de
estabilidad en un mundo impredecible, simbolizaba la civilización
contra la barbarie, el orden en medio del caos, un futuro prometedor y
un pasado glorioso. La
historia de Camelot empieza y termina con Arturo. Ciertas pruebas
indican que tras el legendario rey estuvo una persona real, un caudillo
británico del siglo V que tuvo a raya a las tribus germanas tras la
partida de los romanos. Consumada la conquista sajona, los relatos sobre
el guerrero se integraron en la tradición céltica y circularon durante
generaciones entre los habitantes del oeste de Inglaterra, Gales y
Bretaña, fuera del alcance sajón. Así, la búsqueda de Camelot se
inició en los territorios celtas. El
historiador Geoffrey de Monmouth fue el primero en popularizar a
Arturo, en el siglo XII. En su versión, la corte del rey ocupaba
Caerleon, en Gales del Sur, sede de una importante fortaleza y un
anfiteatro romanos. En el siglo XII aún eran visibles las ruinas de una
magnífica ciudad, así que su elección del sitio es explicable.
Caerleon se alza en el río Usk, una posible vía de acceso para reyes y
reinas a la ciudad de dorados palacios de Arturo. El
castillo de Cadbury en Cadbury del Sur (Somerset) es el emplazamiento más
probable de Camelot. En el periodo en el que supuestamente vivió
Arturo, se alzaba allí la mayor de las fortalezas británicas, cuartel
de un rey con incomparables recursos. El primero en identificar a
Cadbury con Camelot fue John Leland, anticuario del rey Enrique VIII,
quien escribió: "En el extremo sur de la iglesia de Cadbury del
Sur se elevaba Camelot, famosa ciudad o castillo antiguo...". Algunas huellas arqueológicas apoyan la afirmación de Leland. En las excavaciones de los años sesenta, conducidas por el arqueólogo Leslie Alcock, se descubrió que la fortaleza de la Edad del Hierro de Cadbury del Sur, fue remozada y vuelta a ocupar a fines del siglo V, en tiempos que coinciden con los de Arturo. Construida en el siglo I a.C., fue atacada por los romanos en 83 d.C. y abandonada 400 años hasta su reconstrucción. Sobreviven apenas unos cuantos indicios de las estructuras de madera, entre ellas un salón de 19 m de largo. ¿Podría tratarse del recinto que albergó a la Mesa Redonda? Otra
opción muy aceptable sería el castillo de Tintagel, en la costa norte
de Cornwall, presunta cuna de Arturo. Un castillo se alza allí desde
1145, muy reciente para ser Carnelot, pero ciertas excavaciones
revelaron que un monasterio celta ocupó el lugar, y trozos de cerámica
hallados allí indican que estuvo habitado en el siglo V. Exista o no
relación entre Camelot y Tintagel, sus supuestas evocaciones artúricas
siguen atrayendo a los turistas. La
historia del rey Arturo más conocida actualmente es La Morte d'Arthur (1485), de sir Thomas Malory, quien identificó a
Camelot con Winchester debido, simplemente, a que ésta fue la capital
sajona de 849 a 1066. Otra tradición sostiene que Arturo vivió en el
norte de Britania, en un reino llamado Dalriada (hoy Argyll), y que la
batalla de Camlan (la última de Arturo) tuvo lugar en Camboglanna,
fuerte romano en la Muralla de Adriano. La
incertidumbre sobre el emplazamiento de Camelot se debe probablemente a
que, lo mismo que su gobernante, sólo existió en la imaginación de
los cuentistas. Si fue real, el castillo de Cadbury sería la sede más
factible. Pero el verdadero atractivo de Camelot radica en lo que
representa: un lugar regido por la valentía y el honor, donde el fuerte
defendía al débil e imperaba la armonía. No en vano el poeta Tennyson
escribió sobre Camelot: "La ciudad no se halla en ningún sitio,
pero sí su visión". LA HISTORIA DEL REY ARTURO
Los
caballeros eran sometidos a pruebas de valor, que culminaban en la búsqueda
del Santo Grial. Sin embargo, el amor de Ginebra por Lanzarote, el mayor
de los caballeros, significó la caída de Arturo. Ida la armonía
Mordred sobrino del rey intentó hacerse
con el poder. Este y Arturo se enfrentaron en la batalla de Camlan,
donde ambos fueron aniquilados, y con ellos, el reino de Camelot. |