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Mientras
clasificaba las tabletas cuneiformes asirias que se habían encontrado
en 1880, sir Henry Rawlinson, el descifrador de esa escritura en forma
de cuña, notó frecuentes referencias a una isla llamada Dilmun. Parecía
haber sido un pequeño reino de algún punto de la periferia del imperio
asirio. El rey asirio del siglo VIII a.C., Sargón, había perseguido al
rey rebelde de Babilonia hasta los reinos meridionales de Caldea, que
significaba el delta de los ríos Éufrates y Tigris, y Bit-Ialcin, en
las márgenes del mar Amargo. Sargón conquistó Bit-Iakin hasta los límites
del Dilmun. Al relatar la historia de la campaña, Sargón agregó:
"Uperi, rey de Dilmun, cuya residencia está situada como un pez, a
treinta horas dobles de distancia en el medio del mar del sol naciente,
se enteró del poder de mi soberanía y envió sus obsequios". Senaquerib,
hijo de Sargón y sucesor que imperara hacia el 705 a.C., brinda en sus
Crónicas otros indicios para la ubicación de Dilmun. Senaquerib
conquistó Bit Iakin y llegó al mar, por lo que los habitantes de los
pueblos costeros tomaron embarcaciones y escaparon a Elam cruzando el
mar. El reino de Elam estaba en el lado persa del Golfo Arábigo.
Entonces, Bit-Iakin se hallaba en la costa arábiga y Dilmun estaba más
adelante sobre la costa. Su rey vivía en una isla "como un
pez" en el medio del mar, a unos tres días de viaje del probable
punto de partida de Sargón en la Mesopotamia inferior, porque esa
parece ser la explicación de un viaje de "treinta horas
dobles", o sesenta horas de navegación. Los pueblos de la
Mesopotamia llamaban al Golfo Arábigo el Mar Inferior, el Mar Amargo y
el Mar del Sol Naciente. Que
Dilmun era bien conocido como puerto y centro comercial 2.000 años
antes de los tiempos asirios, está demostrado por la tableta de Ur-nanshe,
el rey de Lagash, quien afirmó hacia el 2520 a.C.: "Las naves de
Dilmun, que vienen de tierras extranjeras, me traen madera como
tributo". Un emperador aun más antiguo, Sargón el rey sumerio de
Akkad, se refirió a su conquista de Dilmun en el "Mar
Inferior". A
medida que fueron apareciendo más y más tabletas y se las descifró,
se hizo evidente que para la gente de la Mesopotamia, Dilmun había sido
una tierra de peculiar importancia, que ocupaba un lugar singular en su
mitología. Himnos y sortilegios asociaban Dilmun con una variedad de
dioses, incluidos "El dios Inzak y el dios Nabu ". Aun más
significativo fue el descubrimiento en 1872 del relato asirio del
diluvio, yen 1914 el de la mucho más antigua versión sumeria. La
relación de Dilmun con la historia del diluvio universal requiere
explicación. En
la versión asiria, encontrada en una tableta de la biblioteca del rey
Asurbanipal, Gilgamesh, el semimítico rey de Erech, que ha pasado
muchos años en busca de la vida eterna, visita al único mortal a quien
se le ha garantizado la inmortalidad, el sobreviviente del diluvio, Ut-nápishtim.
Éste le cuenta a Gilgamesh la historia del diluvio y cómo él y su
esposa han sido enviados por íos dioses a vivir alejados de la
desembocadura de los ríos gemelos. La
anterior versión sumeria es más útil. Se la halló en el templo de
Nippur entre 35.000 tabletas que databan de antes del año 2000 a.C. Los
sumerios fueron los más antiguos entre los pueblos de la Mesopotamia,
los predecesores de los babilonios y los asirios semíticos. La excavación
de sír Leonard Woolley en Ur, donde halló el estrato de barro de 45
metros depositado por una gran inundación, ubica el diluvio en la época
sumeria, posiblemente hacia 4250 a.C. El
héroe del diluvio sumerio se llama Ziusudra. Enlit era el primero entre
los dioses, el dios patrono de Nippur. Anu era otro dios. La historia de
Ziusudra es similar a la que Ut-napishtim narrara a Gilgamesh. Relata
que: "Anu y Enlit apreciaban a Ziusudra, vida como la de un dios le
dan, aliento eterno como para un dios le traen. Luego Ziusudra, el rey,
el conservador del nombre de la vegetación y de la semilla de la
humanidad, recibe orden de vivir en la tierra del cruce, la tierra de
Dilmun, el lugar donde el sol nace".' Si
bien el significado de "la tierra del cruce" es oscuro, el
relato ubica a Dilmun en el Mar del Sol Naciente, uno de los nombres del
Golfo Arábigo, en algún punto "a la distancia", como lo
describe Ut-napishtim, de la desembocadura de los ríos. Dilmun
es identificada como el hogar eterno de los antepasados inmortales de
toda la humanidad, adonde Gilgamesh fue a buscar la vida eterna. Otro
texto hallado en Nippur explica por qué los dioses habían elegido
Dilmun como hogar del hombre al que habían salvado del diluvio. Ese
poema mitológico se titula "Enki [o Enlit] y Ninhursag". Además
de ser dios patrono de Nippur, Enki era también el "Dios del
abismo". Los
sumerios creían (como veremos, en parte justificadamente) que la tierra
y el mar se apoyaban sobre un mar inferior, un mar de agua dulce al que
llamaban Abuzu, o el abismo. Los dos mares eran diferentes. El agua
salada de uno impedía que se mezclaran. El Abuzu era la fuente de toda
el agua dulce, de ríos, corrientes subterráneas y pozos. Enki era el
soberano y el guardián de ese mar de agua dulce. Los hechos del mito
tienen lugar en Dilum, que es reiteradamente descrito como una
"tierra santa". Allá no hay animales de presa, ni enfermedad,
ni vejez. En
Dilmun el cuervo no grazna, el ave salvaje no emite el grito del ave
salvaje, el león no mata, el lobo no arrebata al cordero, desconocido
es el perro salvaje que devora cabritos, desconocido es el verraco que
se traga el grano. La malta que la viuda esparce sobre el techo... los pájaros
del cielo no se la comen. La paloma no inclina la cabeza. El de ojos
enfermos no dice "Tengo ojos enfermos", El de cabeza enferma
no dice "Tengo la cabeza enferma", su vieja mujer no dice
"soy una mujer vieja", su viejo esposo no dice "soy un
hombre viejo". Dilmun
necesitaba agua dulce. Enki ordena su provisión. Su hija, Ninhursag,
cultiva ocho plantas, una de las cuales envenena a su padre. Ella se
retira de la compañía de los dioses y amenaza no volver hasta que Enki
muera. La persuaden para que lo cure, cosa que ella hace dando a luz
ocho dioses y diosas, el último de los cuales se llama Enshag, nombre
surnerio para el dios Inzak, quien impera con Nabu sobre Dilmun. El
mito demuestra que en el amanecer del tiempo, Enki había sido el dios
original de Dilmun y había bendecido la tierra con agua dulce, con
salud y juventud eterna. Correspondía, entonces, que Ziusudra, después
de su salvación del diluvio, hubiese hecho su residencia en la tierra
bendita donde se desconocía la muerte. Allí él
o su homónimo Ut-napishtim es visitado por Gilgamesh, quien busca el
secreto de la juventud eterna. Cómo él lo encuentra o lo pierde, tiene
su peso en la identificación de Dilmun. Ut-napishtim
le indica a Gilgamesh cómo encontrar la flor de la inmortalidad. Crece
en el fondo del mar y en las aguas dulces del abismo. Instruye a
Gilgamesh para que se ate piedras a los pies y, con ayuda de estas, se
hunda en el fondo del mar y corte la flor mágica. Renovará su juventud
si la come. Gilgamesh sigue las instrucciones de Ut-napishtim, corta la
flor y vuelve a la superficie con el elixir de la vida, la perla, el
antiguo símbolo de la pureza y, según el poema indio atharvan,
"nuestro amuleto que da vida". La historia de Gilgamesh tiene
un triste final, que recuerda el Génesis. Decide llevar la flor a su
hogar en Erech para poder compartirla con los ancianos de la ciudad.
Mientras duerme, sale la serpiente de la charca y se come la flor. De
esa manera el reptil engaña al hombre y adquiere la inmortalidad. Cada
año la serpiente cambia de piel y recupera su vigor. Las
antiguas referencias sirven de mucho para identificar a Dilmun como la
moderna isla de Bahrein, tal cual lo ha deducido Rawlinson después de
leer una inscripción referida a. Inzak, el dios de Dilmun, descubierta
allá en 1879 por el capitán Durand. Bahrein es el centro mundial de la
pesquería de perlas y su nombre árabe significa, según el Corán,
"el lugar de encuentro de las aguas, la una fresca, dulce y
agradable de beber, la otra salada y amarga". Bahrein es famosa por
sus manantiales de agua dulce que surgen de los máres que rodean la
isla, el antiguo abismo. Geoffrey
Bibby se sintió intrigado por la tentativa de Rawlinson de identificar
Dilmun como Bahrein, cuando trabajó allá como ejecutivo de una compañía
petrolera. Las decenas de miles de montículos sepulcrales que cubren el
desierto también habían despertado su interés. Cuando estudió los
antiguos textos quedó convencido de que la identificación de Rawlinson
había sido correcta. Pero aún debía ser probada. Eso sólo podía
hacerse por medio de excavaciones. Bibby volvió a su patria, Dinamarca,
donde interesó en su teoría al profesor Peter Glob, director del Aarhs
Museum. Ellos consiguieron reunir el dinero necesario para que el equipo
arqueológico viajara a Bahrein en 1953. Bibby ha contado la historia en
su libro, cautamente titulado Looking for Dilmun [En busca de Dilmun]
(Collins, 1970). El
jeque de Bahrein recibió de buen grado a los arqueólogos que deseaban
desentrañar el famoso pasado de su país y les brindó su ayuda económica.
Les resultó difícil saber dónde empezar entre los 100.000 montículos
sepulcrales, que sugerían que la pequeña isla una vez había tenido
una población grande y próspera. Un gran montículo próximo a la
aldea de Barbar atrajo la atención de Glob porque los nativos lo
llamaban tel, el nombre árabe para una ciudad sepultada. Tenía 4,8
metros de altura y cubría 3.344 metros cuadrados. Mientras caminaba a
su alrededor Glob observó los extremos de dos piedras que salían entre
la arena. Las extrajo y halló dos bloques que pesaban casi tres
toneladas cada uno. Estaban sobre un piso de caliza que llevaba al
interior del montículo. Una zanja de 4,8 metros de ancho abierta en su
centro reveló tronchos de antiguas paredes, más allá otros pisos, más
paredes y una escalera que conducía a una plataforma elevada. Glob
había descubierto un complejo de templos, o más bien tres templos
sucesivos que habían sido construidos uno sobre el otro. Parecía que
se había intentado oscurecer el templo superior llenándolo de arena.
La arena había sido colocada en gran cantidad y mezclada con yeso para
unirla. Eso no era la acumulación de materiales por la acción meteorológica
durante siglos. Debajo de esa estratificación había un segundo templo,
más grande, de forma de ziggurat, la típica estructura
religiosa mesopotámica. Se accedía mediante una escalera de piedra por
un lado y una rampa de piedra por el otro. El tercer edilicio, que era
el más antiguo, consistía en un patio interno, rodeado por una pared,
en el que se erigía un altar pétreo. Varios objetos databan esa
estructura hacia el año 2300 a.C., el período culminante de la
civilización sumeria. Incluían cacharros de cerámica de tipo mesopotámico,
cabezas de hacha, un vaso de alabastro, figurillas de cobre, copas de
cerámica y una magnífica talla de la cabeza de un toro. Presentaba un
notable parecido con una talla similar hallada por sir Leonard Woolley
en Ur. Siete sellos cilíndricos, que representaban a un dios sentado en
un banco, indicaban una estrecha relación con los sumerios. Otros
sellos, de forma cuadrada, se parecían a los de la civilización india. Glob
y Bibby evitaron extraer conclusiones prematuras. El templo de Barbar
indicaba una influencia sumeria. Pasaron a otro sitio, un montículo de
209.000 metros cuadrados en Qulaat. Fue el jeque quien sugirió la búsqueda,
ya que su posición sobre un terreno elevado junto a la costa lo tornaba
un punto ideal para un fuerte o una ciudad. ¿Estaría la antigua
capital dentro del montículo? El tel medía 550 metros de este a oeste
y 275 metros de norte a sur. Dos años de excavaciones descubrieron
estratos superpuestos de edificios. Bibby se consoló pensando que
Woolley había trabajado en Ur durante doce años sin descubrir más que
una fracción de la ciudad sumeria. El montículo de Qulaat tenía un
tamaño igual a dos tercios del montículo que había cubierto Ur. Bibby
no tenía idea de cuánto podía llevar hacia atrás en el tiempo.
Saberlo implicaría muchos años de fatigosa excavación. El
equipo comenzó por cavar profundamente en el centro del montículo. A
los 90 centímetros aparecieron paredes macizas. A medida que seguían
cavando, las pa redes continuaban hacia abajo. Cuatro años de excavación
revelaron un palacio a nivel del suelo. Era una cáscara sin techo a la
que habían caído artefactos de los niveles superiores. Eso la tornaba
difícil de datar. Los objetos de períodos posteriores de ocupación
sugirieron la fecha de 703 a.C., el período de la dominación asiria en
la Mesopotamia, época de la expedición de Sargón a los límites de
Dilmun. El palacio inferior debió construirse unos 1000 años antes, en
la época de Sargón el anterior, el rey sumerio que sabía de Dilmun. Un
notable descubrimiento debajo del piso del palacio pareció vincular
definitivamente a este con el primer período de Dilmun. Los arqueólogos
desenterraron siete urnas que contenían esqueletos de serpientes y una
pequeña cuenta, una obvia asociación con el héroe del diluvio. Las
serpientes poseían un significado religioso o mágico y se las
enterraba debajo del piso del palacio como poderoso seguro contra la
vejez y la muerte. La serpiente y la perla habían sido símbolos de la
exención de la enfermedad y la muerte. En Dilmun la serpiente se había
comido la flor de la inmortalidad de Gilgamesh, la perla. Las urnas
pueden haber contenido originalmente perlas. Formada por la ostra a
partir de materia orgánica, la perla se desintegra con el tiempo.
Posteriormente Bibby halló perlas con los esqueletos de serpientes. Ese
descubrimiento sugirió que Ut-napishtim, o Ziusudra, había sido una
leyenda viviente cuando se construyó el palacio. Esa pudo haber sido la
residencia del héroe del diluvio. Otro
sitio, en la costa sudoeste de la isla, proporcionó confirmación
adicional. Cerca de la playa Bibby halló grandes pilas de valvas de
ostra, los restos de siglos de pesca de perlas en los antiguos días en
que los pescadores llevaban las ostras a la costa para que se secaran y
abrieran, costumbre que luego desecharon en favor de abrirlas a bordo y
arrojar al mar las valvas inútiles. Deberán
pasar muchos años antes de que los daneses puedan afirmar de manera
definitiva que han encontrado Dilmun. Uno de sus descubrimientos ha
provocado controversia: su afirmación de que han hallado sellos de un
tipo similar a los de Ur y de Mohenjo-daro y Harappa en el valle del
Indo. Ellos corroboran que las civilizaciones del Indo estaban influidas
por las mesopotámicas y que Dilmun servia como almacén de comercio
entre ellas. Esos sellos parecen ajustarse a ambas culturas y sugieren
que los comerciantes de Dilmun crearon sus propios sellos, o símbolos
para el comercio, para facilitar sus operaciones internacionales. De ese
comercio marítimo sus cien mil muertos enterrados derivaban su
prosperidad hacia la época en que Ziusudra fue a gozar de su
inmortalidad en esa isla. Fueran de quienes fuesen esos esqueletos,
ninguno puede ser el de Ziusudra. El vive para siempre como el más
famoso ciudadano de Dilmun. |