En
todas partes se habló del "monstruo". Algunos decían que eran
historias inventadas por periodistas, otros, que sí había un animal
desconocido; periódicos como el Times, sociedades científicas, el Museo
Británico y hasta el Parlamento se ocuparon del asunto. Se habló de
dragar el lago para capturar el monstruo, y el propietario de un circo
llegó a ofrecer veinte mil libras esterlinas por el animal vivo. Fue
tanto el revuelo causado por la noticia, que el secretario de Estado para
Escocia envió policías a vigilar el lago para ver al monstruo. Estos no
consiguieron verlo, pero sí lo consiguieron otras personas; el Times
publicó los dibujos que éstas hicieron y envió un corresponsal que
entrevistó a cincuenta testigos de las apariciones. Pronto
fueron tantas las evidencias que ya muy pocas personas dudaron de la
existencia del animal. Zoólogos ingleses y holandeses afirmaron que era
indudable que en el lago existía un animal de una especie desconocida y
que de ninguna manera podía decirse que eran "inventos
sensacionalistas". Pero,
¿de qué animal se trataba?
Primera
aparición
La
primera persona que notificó del monstruo fue la señorita Mary Hamilton,
quien se encontraba paseando por las orillas del lago cuando vio un animal
muy grande, de cuello largo y delgado y cabeza pequeña, que nadaba
velozmente y sacaba de vez en cuando parte del cuerpo fuera del agua, y
que medía, según sus cálculos, unos veinticuatro metros de largo. Después
de que esta noticia salió en los diarios, aparecieron muchas personas que
decían haber visto también al animal. En septiembre de 1934, el zoólogo
holandés, profesor Oudemans, había recopilado declaraciones de más de
doscientos testigos presénciales y alrededor de seiscientas descripciones
del "monstruo", recogidas en veintiuna localidades distintas,
además de fotografías que mostraban sólo parte del. cuerpo, pues la
mayor parte de él estaba siempre dentro del agua. En dos oportunidades se
filmaron los movimientos del animal y una de las películas se proyectó
en una reunión de científicos ingleses, los que coincidieron en que podría
tratarse de una foca gigantesca. Otros científicos, como el zoólogo alemán,
conde Vojkffy, piensan que no se trataría de una foca sino de una nutria
gigante.
Apariciones
posteriores
En
1934 muchísimas personas acudieron al lago a ver. a "Nessie",
como se apodó al animal, pero muy pocos lo pudieron ver. Uno de los
afortunados fue un inglés que viajó desde Hong Kong. El 27 de diciembre
lo vio nadando con la cabeza fuera del agua durante unos veinte minutos y
a unos ciento veinte metros de distancia. Según
su relato, la cabeza de "Nessie" era como la de un caballo o de
una foca. El
color de la piel lo encontraron parecido al de un elefante o de una
ballena, y la longitud fue calculada en unos 4,5 a 6 metros, y no los 24
de la observación de la señorita Hamilton.
El
relato del estudiante
En
contadas ocasiones el "monstruo" ha sido visto fuera del agua.
La experiencia más interesante al respecto es la de un estudiante de la
Universidad de Edimburgo llamado Grant, quien, la noche del 4 de enero de
1934, regresaba a su casa en moto, por la orilla del lago. Esto
es lo que cuenta: "Salí
de Inverness en moto a las doce y cuarto de la noche para volver a mi
casa. Estaba lloviendo cuando salí de la ciudad, pero dejó de llover
apenas transcurrido un kilómetro y medio y salió la luna. Era una noche
preciosa. Pasé por Abriachan alrededor de la una de la mañana. Y
vi al monstruo por primera vez a unos noventa metros, en dirección a
Drumnadrochit. Cuando noté su presencia, me encontraba a unos cuarenta y
cinco metros de él. Lo vi como una cosa negra en la orilla derecha de la
carretera. Vi que aquella cosa negra se ponía en movimiento y en el acto
me pasó por la cabeza el pensamiento del monstruo. Detuve la moto y me
dirigí hacia ese punto la luz de mi lámpara. Estaba entonces a unos
veintisiete metros del animal, que, sentado en el borde de la carretera,
movió la cabeza primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda.
Después se levantó y se me acercó un poco. La cabeza era el remate de
una nuca cónica. Dio un salto que le llevó hasta la mitad de la
carretera, avanzando mediante un movimiento aparentemente lateral de sus
aletas posteriores, muy fáciles de reconocer, que estaban provistas de
membranas natatorias, con las cuales se arrastraba también por tierra.
Luego utilizó para afirmarse las dos aletas anteriores, bien visibles
también, pero carentes de membranas natatorias. Vi al animal
completamente, desde la cabeza hasta la cola. La cabeza parecía la de una
serpiente, pues era pequeña y redonda. Lo que más impresión me causó
fue el ojo, hundido profundamente en la cabeza, grande y lleno. El cuerpo
no guardaba proporción con la cabeza. Sus grandes mandíbulas podrían
sujetar perfectamente bien un cordero o una cabra. En el lomo presentaba
dos pequeñas protuberancias, que, sin embargo, no pueden recibir el
calificativo de jorobas. El cuerpo aumentaba de volumen por detrás como
el de un canguro. .La cola era gruesa, estando un poco arrollada en su
extremo; roma. La longitud total del animal desde cabeza a cola sería de
unos 5,4 metros, no sobrepasando los 6. La piel presentaba un color entre
gris oscuro y negro, semejante a la de una ballena. Por lo que pude ver,
el animal salvó el borde izquierdo de la carretera y desde allí se lanzó
al agua. Dejé mi moto y salí corriendo detrás de él, llegando a tiempo
de verlo sumergirse en el agua. Se produjo una gran ola, como con el
movimiento de un bote. Me dirigí a casa inmediatamente después, conté a
mi hermano lo ocurrido e hice un boceto del animal que había visto". Esta
no ha sido la única vez que "Nessie" ha sido visto fuera del
agua. El 22 de julio de 1933, el matrimonio Spicer lo vio en tierra, a
unos quince metros de distancia. Llevaba algo en la boca, probablemente un
gran pez. En
otra ocasión el animal parece haber salido del lago y viajado por tierra
hasta el vecino lago Dechfour, donde fue visto el‑ 11 de junio de
1935 por la señora MacGrath. Luego habría regresado, puesto que seis días
después fue visto otra vez en Loch Ness.
¿Más
de un monstruo? Existen
algunas teorías que dicen que en Loch Ness habría más de un animal. Lo
que induce a pensar así es que en una ocasión, el 2 de enero de 1934,
fue visto casi simultáneamente, con una diferencia de una hora, en dos
lugares distintos del lago, distantes entre sí unos 28 kilómetros. Sin
embargo, los testigos coinciden en que nada a gran velocidad, por lo tanto
es muy probable que alcanzara a cubrir los 28 kilómetros en una hora. De
todas maneras, el zoólogo Oudemans piensa
que es posible que hayan llegado al lago una pareja de estos
animales, macho y hembra, o bien, una hembra y su cría.
Las
Jorobas
Durante los dos días
siguientes fue visto por tres personas que corroboraron lo de las jorobas.
El 4 de octubre, dos señoras lo observaron durante más de media hora,
distinguiendo con claridad tres jorobas en el lomo. También tres personas
de Glen Urquhart, entre ellas el inspector de diques del puerto, que
observaron durante cinco minutos al animal el 14 de febrero de 1935,
hablan de "jorobas como barriles". ¿Existirán
realmente estas jorobas? Es
posible que no, y que simplemente se trate de movimientos ondulatorios que
realiza el animal cuando nada, pues, al parecer, cuando se detiene y cesan
sus movimientos, las jorobas desaparecen. Esta
es también la teoría del testigo en una de las descripciones que se han
hecho del animal, según esta noticia aparecida en el Highland News del 29
de noviembre de 1937: "El
monstruo de Loch Ness ha sido visto esta semana por el señor AM.S.
Alexander, un oficial jubilado de los Zapadores Reales, que vive en
Johnnies's Point y trabaja cerca del lago. La atención del señor
Alexander fue atraída por una ola levantada por el monstruo cuando se
deslizaba con rapidez por el agua, a unos cuarenta y cinco metros de
distancia de la costa. La cabeza del animal no era visible, pero podía
verse perfectamente la piel, que tenía a la clara luz del sol un color
gris plateado. El animal avanzó paralelamente a la costa unos ochocientos
metros. El señor Alexander estima que el cuerpo de este animal podía
tener unos .nueve a doce metros de longitud. A su juicio, las llamadas
jorobas se deben indudablemente a un movimiento ondulatorio del monstruo
cuando avanza. El lago estaba completamente liso en el momento de ser
visto el animal, y la onda producida por éste continuó largo tiempo,
chocando contra la orilla después de haberse alejado el causante".
Distintas
versiones
He aquí algunos ejemplos: Tres
personas que lo vieron el 19 de abril de ese mismo año durante veinte
minutos cerca de Invermoriston, y a unos doscientos metros de la orilla,
describieron su cabeza como la de una foca y el cuello, como el de una
serpiente. El
18 de agosto dos muchachas que lo vieron dijeron que su cabeza era como la
de una vaca. El
24 de mayo de 1935 lo vio un señor llamado Ross, quien dijo que la cabeza
era como la de un cordero, mientras que otro señor la comparó con la de
un caballo. En
cualquier casó, el apelativo de "monstruo" y de "serpiente
de mar" que también se le ha dado, pueden dar lugar a confusiones:
Nessie ha resultado ser un animal inofensivo y bastante dulce al parecer,
que se alimentaría sólo de peces. Además ha demostrado ser curioso,
pues en varias oportunidades ha seguido a barcos que navegaban por el lago
y también a lanchas a motor, dejándose ver a corta distancia, por los
tripulantes.
La
teoría de los túneles subterráneos
Como
ya dijimos, Oudemans piensa que se trataría de una pareja o bien, de una
hembra y su cría, que en 1933 habrían llegado al lago desde el mar
remontando el río Ness, y que se habrían quedado allí disfrutando de la
gran abundancia de peces. Otras personas en cambio, creen que no usaron el
río como vía de acceso, y plantean la posibilidad de que haya una red de
túneles subterráneos que conectan Loch Ness con el mar y con lagos
vecinos. Estas personas dicen que el hecho de que el animal haya sido
visto en Loch Dochfour apoyaría esa teoría, pues es improbable que un
animal. adaptado al agua se interne varios kilómetros tierra adentro,
arrastrándose, y luego, habiendo encontrado nuevamente agua, haga el
camino de vuelta. Tampoco
puede descartarse la posibilidad de que el animal no haya llegado del mar,
sino que sea oriundo del lago, y que haya estado allí naciendo, reproduciéndose
y muriendo, durante generaciones. De hecho, las noticias acerca de sus
apariciones datan del siglo VI, según consta en el capítulo veintisiete
del libro "Vida de san Columbano", publicado en 1857; además de
ésta, ha habido casos de apariciones en los años 1853, 1871, 1885, 1898,
1902, 1903, 1904, 1908, 1910, 1912, 1914, 1917, 1923, 1929 y 1932 antes
del "boom" de los años 1933 a 1937.
La
leyenda de san Columbano
En
el libro ya citado se cuenta que cierto día este santo escocés se
paseaba por las orillas del lago en cuyas aguas nadaba un hombre. De
pronto las aguas se agitaron y un enorme animal, parecido a una serpiente,
alzó su cabeza por encima dé la superficie del lago y comenzó a
avanzar hacia el nadador. Entonces el santo, viendo el peligro que el
hombre corría, gritó: ¡Aléjate,
monstruo! ¡No te acerques al hombre! Ante
esas palabras, el animal se detuvo y luego se sumergió y desapareció.
Apariciones
en nuestro tiempo
Durante
la Segunda Guerra las noticias acerca de Nessie fueron escasas, pero en
las últimas décadas ha sido visto en varias ocasiones. Gracias al avance
tecnológico el hombre ha dejado de ser un testigo pasivo y ha salido a
buscar al animal en su propio terreno, con vehículos submarinos provistos
dé equipos de sonar y luz estroboscópica. Muchas de estas expediciones
no han tenido éxito, pero algunas sí lograron detectar la presencia de
una gran masa que se desplazaba bajo el agua, y en una oportunidad hasta
se pudo distinguir una gran aleta. Al
parecer Nessie o alguno de sus descendientes, aún sigue viviendo en el
lago.
Naitaka
El
lago Ness no es el único caso de un lago habitado por un animal
desconocido. En Canadá hay varios de ellos, según cuentan las leyendas
de los pieles rojas. El más famoso es el lago Okanagan en cuyas aguas
vive una gran "serpiente" a quien los indios llamaron Naitaka y
reverenciaron como a un dios; acostumbraban a dejarle animales en la
orilla a modo de ofrendas. Pero
no sólo los indios han visto a Naitaka. Hay reportes de blancos que
hablan de un extraño animal que asoma su largo cuello fuera del agua. En
1959 fue visto entres ocasiones por lo menos. Uno de los testigos fue una
dama que pasaba sus vacaciones en el lago y que lo vio desde el patio de
su casa. Ella cuenta: "No
soy de este lugar y jamás había escuchado ni imaginado que algo así
pudiera existir. Y sin embargo ahí estaba. Era grande y oscuro, y su
cabeza, parecida a la
cabeza de un caballo, se veía tan hermosa brillando a la luz del
sol...". Otro
de los informes es el de un hombre que atravesaba el lago en un bote
llevando a remolque a dos caballos. De pronto vio que el agua alrededor se
arremolinaba, el bote se sacudió y los dos caballos fueron arrastrados
hacia abajo por una fuerza poderosa que lo obligó a soltar las cuerdas
con que los remolcaba, para no ser también él arrastrado junto con el
bote. Hay
semejanzas entre las descripciones de Nessie y de Naitaka. ¿Será posible
que se trate de una especie de animal acuático aún no
"descubierta" oficialmente por los naturalistas? ¿En plena era
espacial...?
Las
serpientes marinas
A
través de la historia son muchos los relatos de casos en que han sido
vistos animales marinos desconocidos, y no siempre habrían sido animales
inofensivos y hasta tímidos como Nessie, sino verdaderos monstruos,
"serpientes" o dragones de mar, devoradores de hombres. Un caso
de éstos ya lo relata Virgilio en el canto segundo de La Eneida, donde
cuenta que el sacerdote Laocoonte fue atacado y muerto junto a dos de sus
hijos frente a Troya, por una de tales serpientes salida del mar. Existe
también en el antiguo palacio sirio de Korsabad la representación de una
serpiente marina que el rey Sargón II. habría visto durante un viaje a
Chipre el siglo VIII antes de Cristo, y hay relatos de Aristóteles que
dicen que tales criaturas vivían en las cercanías de las costas del
norte de Africa y que salían del agua para capturar y devorar reses. ¿Se
trata de animales fabulosos, productos de mentes demasiado imaginativas, o
de animales reales de la época de los grandes saurios, que aún subsistían
en esos tiempos? En
"Grandes enigmas del universo", Richard Henning cita un libro
"de alto valor científico", el "Periplus Maris
Erythraei", escrito a fines del siglo I después de Cristo, que señala
que las serpientes marinas
eran señal de la cercanía de tierra, y también al sabio nórdico Olaus
Magnus, quien, en su obra "Historia gentium septentrionalium",
dice: "Todos
los que navegan por las costas de Noruega, se dedican a la pesca o
practican el comercio, coinciden en la curiosa noticia de que por esos
lugares aparece una monstruosa serpiente marina de sesenta y más metros
de longitud y seis metros de ancho. Vive entre rocas y en cuevas de la
costa cercana a la ciudad de Bergen, abandonando su escondrijo únicamente
durante las noches claras de verano y devorando terneros, corderos y
cerdos, o penetrando en el mar para alimentarse de pulpos y cangrejos de
toda clase... Tiene inquietos y llenos de miedo a los navegantes, pues
levanta la cabeza y se yergue lo mismo que un poste, llevándose entonces
a los hombres para devorarlos".
Apariciones
Después,
con el transcurso de los años y el avance de las ciencias, las historias
sobre serpientes marinas fueron perdiendo crédito hasta quedar
totalmente desprestigiadas. Y sin embargo, en ocasiones volvían a
aparecer: En
1746 el piloto mayor y gobernador noruego de Bergen, Lorenz von Ferry,
declaró oficialmente ante el Consejo de Estado haber visto a la altura de
Molde, una serpiente marina de treinta y cinco metros de largo que tenía
una cabeza como la de un caballo y provista de una melena blanca. Su
declaración fue corroborada por el juramento de dos marineros. En
1809 un párroco de las islas Hébridas dijo haber sido perseguido por una
serpiente marina de unos seis metros de longitud mientras daba un paseo en
bote, y en la misma época, y otra vez a la atura de Molde, un médico, un
sacerdote y un rector, junto con varios pescadores, vieron pasar a dos
metros de distancia otra serpiente, de diez metros de largo. Años
después, en 1817, una serpiente de veinte metros fue vista en las cercanías
del cabo Ann en Massachusetts, por una gran cantidad de personas, y tal
vez el mismo animal fue visto
otra vez en 1819 por centenares de personas cuando atravesaba
tranquilamente la bahía junto a Nasant.
La
serpiente del "Dédalo"
Quizá
el caso más famoso de apariciones de serpientes marinas aparte de Nessie,
sea el del animal que avistaron los marinos de la corbeta inglesa "Dédalo"
mientras navegaba entre la isla Santa Elena y el Cabo Buena Esperanza, el
6 de agosto de 1848. El capitán MacQuhae y toda la tripulación vieron,
en pleno día durante veinte minutos y a corta distancia, un animal con
una cabeza como la de una foca, que nadaba pacíficamente. Sobresalía del
agua unos 130 centímetros y su longitud total, según apreciaron los
marinos, era de unos veinte metros. Este
no es el único caso en que marinos británicos se han encontrado con
serpientes. En 1833 unos oficiales afirmaron haber visto una frente a
Halifax, y meses después que el "Dédalo", el
"Plumrose" vio otro animal a la altura de Oporto. Años después,
el 30 de marzo de 1856, en un viaje desde la bahía de Algoa a Londres,
fue el turno del "Imogen", y el 2 de julio de 1877, los marinos
del vapor "Osborne", frente al cabo Vito, en Sicilia, vieron la
única serpiente que ha sido vista en el Mediterráneo.
El
relato de los alemanes
El
26 de julio de 1883 le tocó a la Marina alemana, frente a Libreville, en
la costa occidental de Africa. El almirante Hollmann, siendo capitán de
la corbeta "Elisabeth", escribe en el diario de a bordo: "A
las cinco horas. Ha sido divisado un grupo de ballenas grandes y pequeñas
entre las cuales había un animal cuya forma y movimiento recuerdan a una
serpiente. Tenía
un color blanquecino y frecuentemente alzaba la parte delantera de tres
hasta cinco metros sobre la superficie del agua, mientras la parte
restante del cuerpo, formando varias ondulaciones,. agitaba el agua Este
animal, según el informe del teniente de navío Wislicenus, quien le
observó durante veinte minutos con largavistas, tenía entre quince y
veinte metros, cabeza negra espatulada y una cola doble blanca y negra, de
unos seis metros de largo.
Las
serpientes de los franceses
Y
para no ser menos, la Marina francesa también ha tenido sus encuentros.
El teniente de navío Lagtésille, comandante del "Avalon", vio
una en la bahía de Along, en el Tonquín, en julio de 1897, animal que
habría vuelto a ser visto en el mismo lugar el 24 de febrero de 1898 por
un señor Racovitza, según una publicación de la "Société
Zoologique de France". Otra
vez en la bahía de Along, el 25 de febrero de 1904, el teniente de navío
L'Eost, comandante del "Décidée", vio al mismo animal o a uno
de sus semejantes. Su declaración fue confirmada por toda la tripulación
del barco. Según un científico, profesor Giard, se trataría de un
saurio de la Epoca Terciaria, tal vez un mesosaurio o un ictiosauro. Así,
poco a poco, las serpientes marinas fueron siendo admitidas por la
.ciencia. En 1906, la Sociedad Zoológica de Londres acogió el relato de
los zoólogos Nicoll y Meade Waldo, quienes, a bordo del yate
"Walhalla", vieron un animal de seis a ocho metros de largo con
cabeza de tortuga y una poderosa aleta dorsal de dos metros debajo del
cuello. Esta serpiente fue vista junto a la costa del Brasil, cerca de
Para.
El
caso del "Tampania"
El
24 de mayo de 1907, los oficiales, la tripulación y los pasajeros del
vapor "Tampania" vieron a unos treinta metros de distancia cerca
de las costas de Irlanda, una serpiente marina con cabeza semejante a la
del gato, que se levantaba unos dos metros sobre el agua, y a unos nueve
metros de la cabeza se levantaba, también alrededor de dos metros sobre
el agua, la cola. Durante
la Primera Guerra Mundial se registraron varios casos de animales
desconocidos muertos por las explosiones submarinas, que podrían haber
sido serpientes marinas. La experiencia más conocida al respecto la tuvo
el barón Von Fostner, capitán del submarino alemán U 28, el 30 de julio
de 1915, quien vio saltar un animal por el aire. Otro caso similar lo
relata en un informe oficial el comandante del submarino U 108, teniente
de navío Lbwisch.
Las
serpientes muertas
A
pesar de todos estos relatos y de varios más, la objeción que hacían
algunas personas era que de existir estas serpientes tendría que haberse
capturado alguna. Si
bien aún no se captura ninguna, sí se han encontrado animales muertos.
En 1808, en las islas Orcadas, la corriente arrastró a la costa el cadáver
de un animal desconocido de dieciséis metros y medio de largo, con cola
puntiaguda, tres pares de aletas y una cresta espinuda desde la espaldilla
a la cola. En
1901, en Newport Beach, California, Horatio Forgy, junto con dos personas
más, fue a verificar el relato de un indio que dijo haber capturado una
serpiente marina. El animal que Forgy vio medía unos seis metros y pesaba
unos doscientos cincuenta kilos, y resultó ser un ejemplar del pez
Regalecus bancsii, que vive a grandes profundidades. En
1906, el capitán Rathbone, comandante del buque Tropper, vio un animal
muerto, que flotaba cerca de su barco. Este animal medía alrededor de
quince metros, tenía orejas pequeñas y varias franjas longitudinales de
color blanco. Otro
extraño animal muerto habría sido encontrado en la costa de Terranova,
cerca de Swakopmund, en 1932, después que un terremoto arrojara a la
costa miles de cadáveres de animales marinos. Se trataría de un animal
con aspecto de serpiente, peludo, con hocico agudo y dientes afilados. Las historias de serpientes fueron desapareciendo de los periódicos, nuevamente caídas en el descrédito. Una de las últimas publicaciones fue la de enero de 1948, según la cual él barco americano "Santa Clara" habría chocado por la proa, cerca de las costas de Carolina del Norte, con un animal de unos quince metros de longitud, cuya cabeza era aplanada y parecida a la de una serpiente, y cuyo cuerpo cilíndrico de color pardo tenía como un metro de diámetro. Después
de esta fecha aparentemente no ha habido más encuentros con
"monstruos marinos".
¿Mito
o realidad?
El
horrible pez de Belle Ile
En
1636 los pescadores de Belle Ile, en las costas de Bretaña, llevaron una
noticia al duque de Retz, la autoridad del lugar: un hombre pez había
llegado a los requerios cercanos a la costa. El duque pidió que la,
siguiente vez que vieran al ser le avisaran, pues quería saber de qué sé
trataba, de modo que un día los pescadores lo fueron a buscar y el duque
partió con ellos hacia el lugar donde se encontraba el extraño ser. En
una carta el duque cuenta que se trataba aparentemente de un hombre, según
se podía apreciar por la parte del cuerpo que tenía fuera del agua, que
era desde el ombligo hacia arriba. Era bien proporcionado, aunque sus
brazos eran un poco cortos y las manos extraordinariamente grandes y
blancas. Tenía cabellos y barba largas y blanquecinos, ojos saltones y
duros y piel grisácea
y sin escamas. El ser era pacífico y manifestó entusiasmo ante la
gente, especialmente ante los que vestían colores brillantes. Dejaba oír
una especie de silbido que los pescadores interpretaron como risa. El
hombre pez volvió a ser visto en los días siguientes y el duque decidió
capturarlo. Llegaron junto a él y le arrojaron encima las redes de pesca,
pero el ser las rompió con toda facilidad y escapó nadando. Fue
perseguido en bote, pero cuando uno de ellos lo alcanzó, él se afirmó
en la borda y lo volcó, y ya no pudo ser alcanzado otra vez. Más
tarde otros pescadores informaron que en otro lugar de la costa, sobre una
roca, había sido visto otro de estos seres, sin barba esta vez, y que no
tenía piernas sino dos colas de pez parecidas a la cola de un salmón. Nuevamente
surge la pregunta de si esto es una mera fábula, o si realmente
existieron seres de esta clase. Desde hace miles de años los hombres
marinos han sido venerados por distintos pueblos; el historiador Berosio,
por ejemplo, cuenta que en Sumeria se adoraba al dios del mar Oannes,
quien durante la noche permanecía a cierta distancia de la costa pero que
en el día salía a tierra. Y en Bretaña especialmente, existen estatuas
ecuestres, que eran ídolos, y que muestran a un ser cabalgando, que en
lugar de piernas tiene dos colas semejantes a la del congrio. Es
posible piensan algunos, que, dado que la vida apareció en el agua, haya
habido una "humanidad acuática"; que alguna rama de los mamíferos
del agua haya evolucionado hasta dar origen a seres equivalentes al
hombre, y que ahora está ya completamente extinguida. Los
detractores de esta teoría sostienen que sólo son fábulas y producto de
la ignorancia, y como ejemplo citan el caso de una nave inglesa que en el
siglo XVI, navegando desde Groenlandia, se encontró en el mar con
"hombres peludos" que rodearon el barco, y quienes salían a la
superficie usando "unos largos apéndices". Los marineros
dispararon y mataron a muchos de estos "hombres peludos", que
resultaron ser esquimales, desconocidos hasta entonces. ¿Sobreviven
los grandes saurios? Como
hemos dicho, algunas personas creen que las llamadas "serpientes de
mar" son sobrevivientes de pasadas épocas geológicas. Uno de los
grandes misterios de esas épocas es la desaparición de los grandes
reptiles a fines del Secundario. Pudo haber sido un brusco cambio de
temperatura lo que terminó con ellos, pero en realidad, no se sabe. ¿Podrá
ser que algunas especies hayan logrado sobrevivir durante ciento cincuenta
millones de ayos, hasta nuestros días? Tal
vez en lugares cálidos como, por ejemplo, la Amazonía, con sus vastos
pantanos tibios donde el hombre no acostumbra a incursionar. De
hecho, los indios cazadores del río Yapura, en una región llena de
pantanos, dicen haber visto un animal con un cuello de varios metros de
largo y cola larguísima, descripción que se ajusta a la del
brontosaurio, que habitaba los pantanos en la era secundaria. Otra
tribu que vivía en la zona entre los ríos Jurua y Purus, habría visto
todo un grupo de tales animales, que se sumergieron cuando los indios se
acercaron. Hay
casos similares también en África: En
los extremos del Congo y Tanganyka, en la región del lago Tuvou, unos indígenas
vieron un animal enorme con un cuello de unos cinco a seis metros y una
cabeza muy pequeña. En las huellas que dejó cabían sentados dos niños
de unos cinco años. Además
de estas apariciones, en varias ocasiones se han encontrado hipopótamos
muertos, con heridas causadas por enormes garras, pero, aparte de eso,
intactos, lo que descartaría la posibilidad de que hubieran sido muertos
por algún león, pues en ese caso habrían estado en parte devorados. Los
que defienden esta posible supervivencia de los saurios dicen que si en el
océano Indico se capturó vivo un celacanto pez al que se daba por
extinguido hace unos doscientos cincuenta millones de años, ¿por qué no
podrían haber sobrevivido los brontosauros, y otros más? Y
como respuesta a esta pregunta está la historia de un explorador que en
1949, en Nueva Guinea, en una región solitaria y boscosa, vio en la
orilla de un pantano, un animal de unos veinticinco metro de largó, con
la cola y el cuello de un diplodoco, y placas en el dorso, como las del
estegosaurio. Pero
hay quienes se plantean otras variantes, interrogaciones razonables no
desprovistas de base. ¿Es
posible que estos extraños, cautelosos moradores de aguas oscuras, sean
en realidad engendros ecológicos? El cambio en los niveles de saturación
del agua, por sustancias que se disuelven, cambia también la tensión
superficial, que es, ni más ni menos que la facultad que tiene el agua de
adherirse a las paredes de un tubo delgado y trepar por él. Así es como
la savia trepa por el interior de los árboles hasta irrigar los
brotecillos a una altura hasta de cincuenta metros. Cambios en la conducta
física y química del agua, por culpa de la polución, producirán
alteraciones en las formas de vida que sustenta. A los embriones los matará
999,9 veces de cada mil. Pero puede haber un embrión en diez mil que, en
su anhelo de vivir, conseguirá adaptarse a la miseria de un medio
ambiente polucionado. Para adaptarse tiene que convertirse en un monstruo,
en un "fenómeno" o un mutante. Particularmente la polución por
residuos radiactivos afecta a embriones y núcleos celulares. De
estos mutantes, también la mayor parte morirá sin poder dejar
descendencia, pues las mutaciones casi siempre causan esterilidad, seres
infértiles como las rüulas. Pero quizás. uno en cien mil logre, por la
tenacidad del amor a la vida, rescatar el poder de procrear. Esa sí es la
victoria de la vida sobre el veneno. Un nuevo ser, una nueva especie ha
surgido sobre el planeta... fruto de una ecología trastornada por el
hombre. Exactamente,
fruto de la locura; ¿nos extrañará que tenga un aspecto demencial? Otra
posibilidad razonable viene de las recientes experiencias alcanzadas en
materia de hibernación o animación suspendida, que se está consiguiendo
por diversos métodos de enfriamiento de un cuerpo vivo, aletargándolo
primero en un sueño profundo, para luego alcanzar el estado cataléptico,
es decir, apariencia de muerte. Se
sabe que en muchos casos se han producido fenómenos de enfriamientos súbitos
en determinados lugares. En Siberia, por ejemplo, se encontró en 1910
todo un rebaño de mamuts mezclados con enormes felinos, caballos y
ciervos gigantes llamados "rengíferos". Estaban asombrosamente
conservados, aunque su antigüedad estimada es de 45.000 años. Tan bien
conservadas estaban estas bestias que los siberianos comieron parte de la
carne y alimentaron con ella a los perros de los trineos. De los mamuts,
algunos tenían todavía en la boca los puñados de tomillo y trébol que
estaban comiendo en el momento en que cayó sobre ellos la onda de frío
fulminante. No se tiene aún ninguna teoría que explique ese fenómeno de
frío incomprensible, pero ello deja abierta la posibilidad de que alguna
bestia o grupo de bestias' de la zoología primordial del planeta, haya
quedado en estado cataléptico, aparentemente muertos, pero en verdad con
la vida latente, a la espera de reanimación. Los mamíferos terrestres
mostraban casi todos fracturas en sus enormes huesos. Pero los habitantes
de las aguas se habrían visto protegidos por la amortiguación del líquido.
Además, el congelamiento habría sido más paulatino y sin duda habrían
caído en sueño letárgico por enfriamiento, antes de quedar congelados. Se
sabe que Escocia estuvo cubierta por los hielos hasta el fin de la última
glaciación, hace unos doce mil años. El
tibio sol de la primavera de Loch Ness fundió la costra de hielo gota a
gota, hasta dejar los cuerpos al descubierto. Si estaban muertos, la
descomposición orgánica los disolvió en el olvido. Pero si estaban
vivos..., los ojos volvieron a abrirse y la vida milenaria despertó. Desde
luego, también debemos respetar la posibilidad de que no existan. Que sólo
sean la expresión de sueños míticos de gentes que tienen añoranzas de
los dragones de las leyendas. Pero, si usted alguna vez recorre a solas esas bellas regiones de lagos y ríos poco frecuentados, recuerde que las respuestas tranquilizantes tienen tanto o tan poco fundamento como las sospechas de que esos seres extraños pueden ser algo muy real, muy tangible... y muy hambriento. |