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De descendencia griega y
cristiana y sobrino del pirata Kemal Reis. Piri Reis llegó a ser almirante
de la Flota en el Mar Rojo y en el golfo Pérsico.
Fue en 1.513 cuando Piri Reis, en la ciudad de Gallípoli, comenzó a
confeccionar los mapas, que en 1.517 ofreció como regalo al sultán Selim I,
conquistador de Egipto, durante un viaje que este realizó por el país.
Piri Reis anotó en los
márgenes de los mapas que cartografió que para la confección de sus cartas
de navegación había utilizado una compilación o colección de mapas que ya
existan con anterioridad. En estas anotaciones, llamadas "bahriye", Piri
Reis escribe: "Los dibujó el pobre Piri Reis, hijo de Hadj Mehmet, conocido
como sobrino carnal de Kemal Reis, en la ciudad de Gelibolu (Gallípoli).
Dios tenga misericordia de ambos, en el mes del santo Muharrem del año 919"
(9 de marzo - 7 de abril 1.513).
LOS MAPAS
La colección está compuesta por 210 mapas parciales con el título genérico
de "Libro de los Mares".
Los mapas encontrados en el palacio Topkapi de Estambul llevan datadas las
fechas los años 1.513 y 1.528 y fueron trazados sobre piel de gacela con
unas dimensiones de 85 x 60 cm pudiéndose apreciar aún sus exquisitos
colores. Los mapas también contienen leyendas de las ilustraciones, los ríos
son marcados con líneas gruesas y las aguas poco profundas con puntos rojos,
también hay dibujos de la fauna y habitantes de las diferentes zonas.
Entre los mapas realizados por Piri Reis, el fechado en 1.513 incluye Gran
Bretaña, España, África Occidental, parte de Norteamérica y Sudamérica
(incluido el Amazonas y el golfo de Venezuela) y la costa de la Antártida
hasta una zona por debajo de África y que al estar rasgado, se sospecha que
debió contener también el resto de Europa, Asia e incluso Australia.
El mapa datado en 1.528 abarca Groenlandia, la península de Labrador,
Terranova, parte de Canadá y toda la costa oriental de Norteamérica llegando
a Florida.
Según las anotaciones que dejó en los mapas, Piri Reis dice que confeccionó
sus mapas utilizando 20 viejos planos y ocho mapamundis confeccionados en la
época de Alejandro Magno (siglo VI antes de Cristo) y que en estos aparecía
la totalidad del mundo habitado, de modo que unos mapas fechados en el siglo
XVI nos trasladan de golpe a otros mapas todavía mucho más antiguos.
la precisión del mapa de
Reis son sorprendentes, el Almirante turco
ubicó en su longitud y latitud correctas Sudamérica y África. Empresa, por
cierto, nada fácil si tenemos en cuenta que hasta el siglo XVIII nuestros
marineros no pudieron calcular con precisión las longitudes, al carecer de
cronómetros que ofrecieran márgenes de error de pocos segundos. No
obstante, y para ser ecuánimes, debe reconocerse que
Piri Reis cometió ciertos "errores",
como repetir dos veces el curso del río Amazonas o el de ignorar la
existencia del río Orinoco. Sobre el primero, el profesor Hapgood atribuye
el "fallo" a que el Almirante copió de mapas distintos dos veces el mismo
río; y lo demuestra argumentando que si bien uno de esos Amazonas recoge la
isla de Marajo en su delta, el otro no lo hace porque está basado en una
carta de hace ¡15.000 años!, cuando todavía Marajo estaba unida al
continente... En cuanto al Orinoco, Hapgood disculpa a Piri Reis
argumentando que, en lugar de este río, el Almirante dibujó dos profundos
entrantes en el continente que debieron transformarse en el río hace también
varios miles de años.
LOS ESTUDIOS
Muchos han sido los estudiosos de estos mapas y numerosos son todavía los
que pretenden desentrañar el misterio que encierran, pero los que más lejos
han llegado en sus investigaciones, son Aarlington H. Mallery, Walters,
Lineham, Charles H. Hapgood y Sarton.
En la década de los cuarenta, una serie de museos y bibliotecas adquirieron
copias de estos fragmentos a escala ampliada.
A mediados de los cincuenta algunas de estas copias fueron a parar al
cartógrafo norteamericano Arlington H. Mallery, especializado en antiguas
cartas marinas desde hacía décadas. Arlington Mallery solicitó la
colaboración de su colega Walters, del Instituto Hidrográfico de la Marina
de los Estados Unidos.
Ya de entrada, Walters observó la exactitud de las proporciones y distancias
entre el Antiguo y el Nuevo Mundo, al igual que la localización de las islas
Canarias y de las Azores.
Ambos investigadores observaron también que Piri Reis no utilizó las
coordenadas habituales en su tiempo, y consideró realmente que la Tierra era
redonda y lo tuvo en cuenta al trazar su mapa.
Para poder estudiar más a fondo y con el máximo detalle los mapas de Piri
Reis, decidieron fabricar una especie de rejilla que les permitiera leer las
dimensiones del antiguo mapa y poder trasferirlas a escala a un moderno
globo terráqueo.
Cual no sería su sorpresa al descubrir que no sólo los contornos de la costa
americana, sino también los de la Antártida, correspondían con toda
exactitud a los que hoy conocemos gracias a la ciencia moderna.
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En el mapamundi de Piri
Reis el extremo sudamericano de la Tierra del Fuego se prolonga en una
estrecha franja a modo de apéndice que casi enlaza con la Antártida,
donde vuelve a ensancharse.
Milímetro a milímetro
se comparó el mapa de Reis con los perfiles de tierra submarina
obtenidos por los más modernos medios científicos: fotografía aérea,
tomas bajo el agua con cámaras de rayo infrarrojos, sondas acústicas
enviadas desde buques...
Con todos estos datos
en la mano, se dedujo que unos 11.000 años antes (final de la Era
Glacial), existió dicho puente continental en Sudamérica y la Antártida. |

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Comentar también que los
perfiles costeros, islas, bahías, y promontorios del continente Antártico
están representados en los mapas de Piri Reis con una exactitud de perfiles
excepcional, aunque desde hace miles de años estén ocultas bajo una gruesa
capa de hielo.
Durante el año 1.957, también se interesó por los mapas el padre Lineham,
antiguo director del observatorio astronómico de Weston y cartógrafo de la
Marina Estadounidense. Su conclusión fue la misma: los mapas (especialmente
la zona de la Antártida) son increíblemente precisos, llegando a ofrecer
datos que a nosotros únicamente nos constan después de las expediciones
antárticas que suecos, británicos y noruegos llevaron a cabo en 1.949 y
1.952.
El gran veterano de la cartografía, profesor Charles H. Hapgood, se
entregaba a su vez al estudio de los mapas de Piri Reis.
En una de las cartas recibidas por Hapgood de las Fuerzas Aéreas de los EEUU,
encargadas de cartografiar la Antártida, se anotaba lo siguiente: "Las
líneas costeras tuvieron que ser cartografiadas antes de que el continente
quedara cubierto por el hielo. En esa región la capa de hielo alcanza cerca
de una milla de espesor. No tenemos la menor idea de cómo esos datos
pudieron señalarse en el mapa con sólo los conocimientos geográficos de
1.513".
El profesor Sarton, de Harvard, realizó un estudio de la escala, tomando
como baremo la medida griega estadio. La escala utilizada por Piri Reis fue
derivada de la medición de la circunferencia de la Tierra que llevó a cabo
el sabio griego Eratóstenes (siglo III - II a.C.) y que fue calculada en
estadios (1 estadio = 186 metros), y extrajo la siguiente conclusión: las
distancias entre los diferentes puntos eran exactas.
Tanto Piri Reis como Eratóstenes sobrestimaron el perímetro del globo en un
4,5%, entonces, al restar esa diferencia a las escalas de los mapas de Piri
Reis, la exactitud con la realidad es asombrosa.
CONCLUSIÓN
Entre todos los
investigadores que estudiaron los mapas llegaron a una conclusión asombrosa,
y ésta es que los mapas de Piri Reis sólo pudieron ser confeccionados
basándose en fotografías aéreas, tomadas a una extraordinaria altura, desde
una especie de satélite como los utilizados en la actualidad.
Pero si eso era incluso imposible de pensar en los primeros años de nuestro
siglo, cómo puede ser que fueran realizados en los tiempos de Alejandro
Magno, y si fue así, con qué información se contó en el siglo IV a.C. para
poder confeccionar unos mapas tan perfectos sin una tecnología solo
desarrollada a finales del siglo XX.
Pero las sorpresas no acaban aquí. Al observar detenidamente los mapas de
Piri Reis, se puede ver que entre América del Sur y África existe una isla
de gran tamaño denominada "Antillia" (que no existe en la actualidad)
rodeada de otras islas de menor tamaño. Y ya que hemos visto que los mapas
de Piri Reis no son fruto de la casualidad, ¿no será esta isla la famosa
Atlántida de Platón?.
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