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Su fama como hombre de
saber y carácter, con gran veneración hacia las ideas y costumbres
tradicionales, pronto se propagó por el principado de Lu. En la segunda
mitad de la época de la dinastía Zhou, el Gobierno central se había
degenerado en China y la intriga y el vicio predominaban. Confucio
lamentó el desorden de aquellos tiempos y la falta de modelos morales.
Llegó a creer que el único remedio era convertir a la gente a los
principios y preceptos de los sabios de la antigüedad. Por esta razón
enseñaba a sus alumnos los clásicos antiguos de la literatura china.
También subrayó la importancia de la música, la música china de esta
época tenía funciones ceremoniales y religiosas en las prácticas del
Estado y del culto. Propugnaba el gran valor del poder del ejemplo. Los
gobernantes, decía, sólo pueden ser grandes si ellos mismos llevan
vidas ejemplares y se guían por principios morales, de esta forma en
sus estados se estimularía a los ciudadanos que llegarían a ser prósperos
y felices. Una tradición popular sobre la vida de Confucio establece
que a los 50 años fue nombrado magistrado de Zhongdu, y al año
siguiente ministro del crimen del Estado de Lu. Su administración fue
un éxito; estableció reformas, la justicia fue administrada con
imparcialidad y el crimen también fue erradicado. Lu llegó a ser tan
poderoso que el gobernante de un Estado vecino intrigó para conseguir
la destitución del ministro. Es más probable, sin embargo, que sólo
fuera un funcionario menor, pero en cualquier caso Confucio dejó su
cargo y en el 496 A.C., y viajó por diferentes territorios impartiendo
clases y esperando en vano que algún otro príncipe le permitiera
emprender medidas de reforma. En el año 484 A.C., después de que su búsqueda
de un gobernante ideal se revelara por completo infructuosa, volvió por
última vez a Lu. Pasó los años que le quedaban, escribiendo
comentarios sobre los autores clásicos. Murió en Lu y fue enterrado en
una tumba en Qufu, Shandong. Confucio no dejó escritos los principios
de su filosofía; éstos fueron transmitidos sólo a través de sus discípulos.
El Lunyu (Analectas), obra recopilada por alguno de sus seguidores, es
considerada la fuente de información más fidedigna sobre su vida y
enseñanzas. Una de las obras históricas que según se dice él mismo
había recogido y editado, el Ch´un Ch´iu (Anales de primavera y otoño),
es un relato analítico de la historia china en el Estado de Lu desde el
722 al 481 A.C. Deseaba ser conocido como un transmisor más que como un
pensador, y por este motivo restableció el estudio de los libros
antiguos. Sus enseñanzas se convirtieron en libros de texto de las
generaciones chinas posteriores. Confucio fue muy venerado durante su
vida y en años sucesivos. Aunque él mismo tenía poca fe en lo
sobrenatural, ha sido reverenciado por millones de personas casi como
una divinidad. El conjunto de las enseñanzas de Confucio tuvo un carácter
práctico y ético, más que religioso. Afirmaba ser un restaurador de
la moralidad antigua y mantenía que los propios actos externos basados
en las cinco virtudes, bondad, honradez, decoro, sabiduría y fidelidad,
encierran el conjunto del deber humano. El venerar a los padres, vivos y
muertos, fue uno de sus conceptos claves. Su idea del Gobierno era
paternalista, y ordenaba a todos los individuos a cumplir con rigor sus
obligaciones hacia el Estado. En los siglos posteriores sus enseñanzas
ejercieron una poderosa influencia en la filosofía china y en la
historia de China.
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